OLIVIA.
Y drenando un sudor interno, temblando casi, la coloqué donde él me había indicado.
Luego lo miré y le entregué la carpeta.
—Yo me quedo con esto… —despegó una de las hojas dejando las demás—, y tú te quedas con eso. —Asentí tomando lo que me daba y se hizo un segundo de silencio—. Olivia, comenzarás como aprendiz de la aseguradora y ese dinero quizás te sirva para reiniciar las clases. Quedaste en un semestre avanzado, ¿no es cierto? «¿Cómo sabe él todo eso?» Asentí.
—Bien. Hazlo, no p