CARLOS
Estaba bastante apurado por llegar, porque necesitaba irme de allí lo más pronto posible. Estacioné en la parte de atrás del edificio, asegurándome que tenía cancha libre para salir fácil.
El agente de seguridad me otorgó uno de los tickets de papel que siempre entrega a los visitantes del estacionamiento cerrado, el cual debía conservar como el mayor tesoro. Así que lo guardé en la guantera.
Apagué el vehículo, me bajé con las pertenencias requeridas para mi cita y activé la alarma al