OLIVIA
—¿Olivia? ¿Eres tú? —escuché que alguien preguntó con una voz que sonó demasiado sorpresiva—. ¡Hey, qué bueno verte!
«¿Carlos?»
La boca se me abrió de par en par.
Carlos Malaver, Carlos M, mi amante de los viernes, con quien me acababa de textear, ¡estaba parado al lado de nuestra mesa!
¡¿Qué diablos hace aquí?!» Miró a mis acompañantes.
—Disculpen la interrupción…
—No, para nada —respondió…, no sé quién fue; Si la novia de mi jefe o él mismo. No pude notar nada más que a Carlos, quien