La vibración del magnetismo que flotaba entre nosotros se rompió de golpe. Después, él se alejó con una lentitud descarada, dedicándome una última mirada cargada de promesas oscuras antes de regresar al sillón. Yo parpadeé varias veces, tratando de asimilar el torbellino de sensaciones que me había sacudido el cuerpo. Sacudí la cabeza para espantar las ideas locas, di media vuelta y me fui a encerrar a mi habitación llena de furia, azotando la puerta detrás de mí con todas mis fuerzas.
Me pegué