*No puede ser, ¿él es el nuevo dueño? No, esto es el maldito karma. Noo, ese hombre en mi vida, nooo, esto tiene que ser una maldita broma.Noo, él tiene su empresa, ¿por qué está interesado en una boutique?No me jodas, ¿será que se enteró de que trabajo aquí y ahora quiere vengarse?Nooo, es que no me pregunto cómo un hombre como él puede vivir donde... ¿Qué es todo esto?Me mordí el labio inferior con tanta fuerza que casi me saqué sangre. No, no, no, me repetí mentalmente, sintiendo que el pánico me trepaba por el cuello. Tenía que tragarme el orgullo, la dignidad y las ganas de estamparle mi carpeta de bocetos en esa perfecta y arrogante cara siberiana. No podía darme el lujo de mandar todo al diablo, por más que el mismísimo ogro fuera el nuevo dueño de la cadena. Si salía corriendo de esta sala, este desastre mancharía mi récord profesional para siempre. En el mundo de la moda de San Petersburgo, una mala reseña significaría mi muerte laboral; nadie más se atrevería a contrat
Leer más