Punto de vista de Luis
Llevaba una hora inclinado sobre mi escritorio, sumergido en números, informes y propuestas; cualquier cosa que me impidiera volver a ella, pero era inútil.
Cada vez que parpadeaba, el recuerdo volvía a aflorar: Mateo de pie en su habitación, con una mirada demasiado cómoda, demasiado familiar y demasiado cercana.
Apreté la mandíbula al rememorar la escena anterior.
Sentado allí, aún podía imaginar cómo me había mirado cuando solo estábamos dos en la habitación. Parecía s