Punto de vista de Julio
La noche había sido implacable.
Mi mente se negaba a concederme ni un solo momento de paz. Repetía las palabras de Luis una y otra vez, dándoles vueltas, diseccionando cada inflexión, cada mirada y cada risa despreocupada que había soltado cuando creía que no le prestaba atención.
Sentía un peso en el pecho por todo lo que no había dicho, por lo que él no había entendido, por cómo se había marchado furioso, dejando mi voz atrapada tras muros de ira y frustración.
Después