Justicia equivocada. Capítulo 6: Instinto materno.
El pasillo parecía vibrar con el eco del llanto incesante que se filtraba a través de las paredes de la inmensa casa.
Beatriz aceleró el paso, la molestia creciendo en su pecho al igual que el ruido se intensificaba a medida que iba acercándose a la puerta entreabierta.
—Ay no, con ese niño nadie puede —murmuró exasperada la mujer que la estaba guiando, su voz cargada de sarcasmo y desdén—. Solo tiene tres meses, pero es tan atormentador e insoportable como su padre. Las niñeras no duran, sale