Justicia equivocada. Capítulo 26: Tormenta de revelaciones.
Beatriz se arrastró fuera de la cama como si estuviera atravesando un pantano. El nauseabundo revoltijo de su estómago se había convertido en un adversario implacable que se negaba a darle tregua ni siquiera un instante.
Una mueca torció sus facciones cuando la mera idea de comer la invadió de náuseas.
—¿Cómo te sientes hoy?
La voz de Laica atravesó la bruma del malestar cuando entró en la habitación, con la preocupación grabada en las líneas de su rostro.
—Con muchas náuseas y asco —, murmur