Capítulo 81: Revelación inesperada.
El silencio siguió a la caída, y por un segundo nadie se movió, como si una obra de teatro hubiese alcanzado el clímax sin ensayo alguno.
Las flores aplastadas bajo el peso del hombre dibujaron una alfombra azul, y algunas cabezas de orquídeas rodaron suavemente hacia los pies de Tanya, mientras ella miraba la escena con incredulidad.
Un silencio breve, aunque penetrante se apoderó de la habitación, solo roto por el crujido de los pétalos aplastados que se mezclaba con la respiración atropella