Capítulo 47: La tormenta interna.
Los puños de Alexis estaban cerrados tan fuerte que sus nudillos palidecían, una señal clara de la tormenta interna que se cernía sobre ellos.
—No vamos a actuar en caliente —contestó Alexis, aunque sus ojos no abandonaban la fotografía en la pantalla—. Cualquier paso, en falso, podríamos arruinarlo todo. Necesitamos un plan, además, hay mejores maneras de hacer pagar a un hombre, por ejemplo quitándole su dinero, pero lo primero es que Tanya salga del peligro.
Todos se quedaron en silencio, el