Capítulo 30: La prueba de fuego.
Alexander sintió un estallido helado en su pecho, el agarre en el vaso se intensificó hasta que le temblaron los nudillos. Su hija Eletta, la luz de sus ojos y la inspiración para lograr todo lo que había luchado por construir durante años, estaba en manos de alguien con suficiente audacia para desafiarlo y para intentar hacerle daño.
Su corazón latió con la fuerza de un tambor de guerra, cada golpe retumbó en sus oídos amenazando con quebrar su fría compostura. Por un instante, su mundo se red