Capítulo 23: Una mujer sin corazón.
Eletta vio a su madre caminar hacia ella, no sabía cómo sentirse, si alegrarse porque estuviera viva o lamentarse de que lo estuviera, porque la había decepcionada tan profundamente que jamás lo creyó posible.
Cuando llegó a su lado, extendió los brazos, lista para que ella la abrazara, en su lugar, Eletta se quedó viéndola con sospecha, pero Ludovica no se dejó intimidar por la mirada de su hija.
—¿Así recibes a tu madre cuando te has enterado de que estás viva? —inquirió la mujer, pero Eletta