Si le contaba lo de David, la vería de un modo distinto. En cuanto supiera que con veinticinco años aún no había tenido ninguna relación, la tacharía de extraña, de rara. Tal y como habían hecho las familias de acogida y los trabajadores sociales después de lo sucedido con David Kirby.
-¿Anne?- Peter tomó su barbilla con los dedos. No puedes guardarlo dentro de ti para siempre. No voy a permitirlo. Al principio pesé que no te gustaba, que no había esperanza de que llegáramos a ser nada más que