Anne sintió un nudo en la garganta y no pudo pronunciar palabra durante al menos treinta segundos. Aquellas palabras dichas al azar acababan de rebelarle una vedad innegable. ¿Cómo había estado tan ciega?. Estaba enamorada de él. Esa era la explicación a tantas y tan extrañas sensaciones. Y tenía razón, era un esfuerzo inútil luchar contra el poder del amor.
No había reconocido los síntomas hasta aquel instante.
No obstante, seguía siendo absurdo tener sentimientos así por un hombre como Peter.