Axel
Desde el momento en que la vi en la fiesta, supe que no podría apartar la mirada. Ámbar estaba radiante, la mujer más hermosa del lugar. Su vestido realzaba cada curva, y su sonrisa iluminaba la sala. Mi corazón se aceleró, y la urgencia de estar a su lado se hizo casi insoportable. Pero sabía que debía mantenerme firme en mi plan. Había tomado una decisión y debía seguir adelante, aunque cada fibra de mi ser gritara lo contrario.
Durante la noche, intenté mantener la distancia, aunque cad