Axel
Dejé a Ambar dormida en la habitación, su respiración suave marcaba el ritmo del silencio en la oscuridad. Me quedé mirándola un momento más, incapaz de apartar la vista de su rostro relajado. Parecía tan vulnerable, tan perfecta. Y yo... aún no podía creer que en pocos meses sería padre. Salí de la habitación en silencio, cerrando la puerta con cuidado, dejando atrás la paz momentánea que ella me brindaba.
Caminé por el pasillo, sumido en mis pensamientos. El aire frío de la noche me desp