Capítulo 37;Pregunteselo a él.
Jonas se quedó quieto en la cama, en busca de regular su agitada respiración, mientras que a su lado, la rubia también buscaba volver a la normalidad, después de la explosión de placer que abrazó su cuerpo...
Meredith resultaba como una droga para él, tan apasionada y aparentemente insaciable, una mujer que encendía si piel...
—Meredith...— inició Jonas después de mucho.
—¿Si?— la rubia se giró hacia él, regalándole toda su atención.
—¿Puedo quedarme esta noche?— ella dejó escapar un largo su