Capítulo 36; Felizmente Divorciada.
—Ni siquiera has titubeado — le dijo horrorizado, al ver que le extendía los documentos.— no hubo una pizca de vacilación en tí, Eloise.
—Serias demasiado iluso y descarado si esperabas que lo hiciera. He estado esperando este día, desde que me marché. — Jonas se sintió molesto, tomó el documento y firmó, luego arrojó las hojas con fuerza a la mesa. El abogado lo tomó y lo guardó en su portafolio.
—Bien, es todo.
—Marchemonos— respondió Elisa poniéndose de pie.
—¿Podemos hablar un minuto?— l