Giorgia se marchó sin siquiera despedirse, con la espalda recta y arrastrando una enorme maleta, atravesó las puertas principales de la mansión, dejando atrás su amor y sus últimas esperanzas de tener una vida feliz junto aquel hombre que por tantos años había amado.
Eloise y Leonardo, pasaron a la habitación de sus hijos, la niñera les aseguró que habían dormido sin problema, ellos los observaron en la cuna, sus rostros angelicales en un completo descanso, después de al menos media hora con e