En el laboratorio técnico del búnker del Noruego, el ambiente olía a pegamento sintético, silicona de grado cinematográfico y látex. Los dos maquillistas de caracterización traídos directamente de los mejores estudios de efectos especiales trabajaban a contrarreloj sobre los rostros de Alaric Turner y Luka.
Lars observaba la escena cruzado de brazos, aguantándose la risa, mientras que el Noruego —quien finalmente operaría desde el camión de comando táctico junto a Mike para monitorear el chip a