En la base táctica del Noruego, las pantallas parpadearon en un rojo intermitente. El silencio sepulcral fue roto por un pitido agudo y constante que hizo que Mike se lanzara sobre el teclado, tecleando códigos a una velocidad impresionante.
—¡Se activó! ¡El microchip de Coni Petrov acaba de lanzar señal de actividad! —exclamó Mike, ampliando el mapa holográfico en la pantalla principal—. Coincide exactamente con la ubicación satelital y las coordenadas del muelle que acaba de enviar Thiago des