Zeke caminaba de un lado a otro en el hangar privado, esperando el arribo del vuelo que traía de regreso a Nohemi.
―Si no está aquí al amanecer…
Daria soltó una risita.
―Cálmate, hermano mayor, ya el piloto te dijo que estaban en el aire ―le recordó―. Solo es cuestión de tiempo, ten paciencia.
―Debí ir directo a Chennai cuando salimos de Esparta ―se quejó él.
―¿Y comenzar una guerra entre clanes de una vez? ―preguntó Aren con frialdad.
―Nosotros no la empezamos ―intervino Daria―, fue la perra l