Al despertar le llevó un par de minutos recordar dónde estaba, las sábanas suaves y el colchón tibio eran atípicos para ella, sintió haber dormido en una nube. Adicional a eso, la habitación estaba en penumbras, así que pensó que aún no amanecía; para su sorpresa el reloj sobre la mesa de noche indicaba que eran las siete cincuenta de la mañana.
Se sentó con mucho esfuerzo, el cansancio aún atenazaba sus músculos y amodorraba su cerebro, estaba a punto de volver a dormirse, no alcanzaba a ident