Calvin observaba a su jefe con atención, dividido entre dos sentimientos: preocupación y frustración.
Zeke tenía una hora mirando por la ventana del salón, sus ojos se perdían sobre el vasto cielo azul, concentrado en sus pensamientos. Ni siquiera probó los alimentos de su plato, ni le dio un sorbo a su café. Desde que había regresado a la habitación la noche anterior, parecía completamente ido.
―La hija de Abraham y Karen nació sin complicaciones ―anunció con voz firme. Calvin apretó las mandí