Megan sacó de la cama a Nohemi a las ocho de la mañana. La pelirroja se levantó solo porque pensó que si no abría la puerta, su amiga la tiraría abajo y entonces tendría que compensar al hotel por daños a las instalaciones.
―¡Vamos, Nohe! ―la apuró, arrancándole las mantas del cuerpo cuando se volvió a acostar una vez entró ella―. Tenemos muchas cosas por hacer para estar lindas para esta noche.
―Déjame dormir… ―rezongó Nohemi, sentándose en la cama. Una cascada de cabello rojo ondulado cayó so