Me refugio en esta cueva, escapando de la lluvia torrencial que azota el exterior, y Venco está a mi lado, su presencia cálida y reconfortante. Mientras yo me sacudo el agua de la ropa, él se afana en encender una fogata, sus movimientos precisos y seguros, lo que me hace sentir segura y protegida. La llama crece, iluminando la cueva con una luz cálida y dorada, y Venco se quita la camisa, quedando solo vestido de la cintura para abajo, lo que me permite admirar su torso desnudo, una obra de ar