Estoy parada frente a ellos, mi corazón late con fuerza en mi pecho. Morax y Venco están frente a mí, idénticos en todo sentido físico. No puedo distinguir quién es quién. Me siento confundida y asustada.
Miro a los ojos de Venco, o al menos creo que es él. Quiero reconocer la mirada que siempre me ha hecho sentir segura y protegida. Pero sus ojos son iguales que los de Morax. No puedo distinguir la diferencia.
Por la madre luna…. No sé qué hacer. siento un escalofrío recorrer mi espalda cuando