Mientras camino por el bosque, mis pensamientos se desvían hacia mi infancia. Recuerdo cuando tenía unos 8 años y jugaba con mis padres a escondidas y atrapar a la princesa. Era un juego que compartíamos con frecuencia, y yo era siempre la princesa que debía ser rescatada.
Mi padre era el rey y mi madre era la reina, y ellos me escondían en diferentes lugares del jardín o del bosque. Yo debía esperar a que ellos me encontraran, y cuando lo hacían, me abrazaban y me decían que me habían rescatad