ANNA
—¿Qué demonios te pasa? —Collins mira mis manos.
—¡Habla imbécil! —digo fuera de mí, levanta la mirada hacia mí.
—Sabes perfectamente que tu función era seducirlo, investigar por tu cuenta y lo hiciste muy bien, lo único que necesitábamos en los últimos días era que lo entretuvieras mientras nosotros recopilábamos la información que daría el cierre a la investigación para poder arrestar a Macmillan. No estaba obligado a comunicártelo, ¿no es así capitán? —lo mira.
—Collins estaba a cargo,