Vivian se removió, con los dedos doloridos de tanto apretar los brazos. Su ira se reflejaba en cada línea de su piel bronceada. Pero se negó a dejarse intimidar. "Hablo. Pero tienes que darte cuenta de que no me has preguntado nada ni tienes que responder a ninguna pregunta. Siempre haces lo mismo", le replicó.
Se arrepintió al instante de su comentario, porque él se inclinó bruscamente hacia adelante, su calma desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos. "Explícame qué quieres decir con eso",