—Te ves bien. Quiero decir, te ves bien, completamente recuperado —dijo Vivian.
—Lo presiento —respondió él, alzando una ceja oscura—. ¿No me vas a invitar a pasar?
—¡Claro que sí! —Abrió la puerta de par en par y, mientras él entraba al pasillo, pensó que el hecho de que hubiera tenido que preguntar decía mucho sobre la distancia que se había creado entre ellos. Al igual que el hecho de que no la hubiera tocado, y la mirada fría y distante en su rostro moreno, que no mostraba ninguna intención