Mundo ficciónIniciar sesión—Serviré la cena a las siete —anunció Ana antes de dejar la habitación donde habían quedado las dos maletas que cargaba Mariel, y donde estaban ella y Lucrecia—, para cualquier cosa que necesite, estaré en la cocina.
—Gracias —dijo Mariel sintiendo como su sonrisa se hacía pesada.
Miró a todas partes mientras sus ojos se humedecían y un hueco se abría en su estómago.
El lug







