SEBASTEN.
El agua helada entra a presión, reventando los cristales y llenando el habitáculo en segundos. El frío cala, pero la adrenalina me quema por dentro. Mi lobo toma el control absoluto. No hay espacio para la duda es instinto de supervivencia puro y duro.
Sostengo a Aurora contra mi pecho, protegiendo su vientre con mi brazo izquierdo como un escudo y con la mano derecha libre, descargo un golpe limpio y brutal contra la cerradura y las bisagras de la puerta del copiloto. El metal cede b