AURORA.
—¿Tú no quieres? ¿No me deseas?
La pregunta de Sebasten cae entre nosotros con el peso de una sentencia. Su voz, esa vibración baja y densa que parece retumbar directo en mi pecho, me desarma las pocas defensas analíticas que me quedan. Intento racionalizar la situación, buscar el marco teórico de mi autocontrol, pero es imposible cuando tengo su mano grande y pesada grabada en mi cintura, manteniéndome fija sobre sus piernas.
Miro sus labios. Es un acto puramente involuntario, un refle