AURORA
Suelto una sonrisa amarga, sin pizca de gracia, y la miro con ironía.
—¿Cuánto? No pueden ser milenios.
—No, milenios no —replica ella con total naturalidad—. Como diez años.
—¿Y en diez años nunca has notado nada raro en Sebasten? ¿Nada fuera de lo común?
—No. El señor es un hombre normal. Exigente, fuerte, pero un hombre.
La observo con detenimiento, aplicando mis conocimientos clínicos. Como psicóloga, mi trabajo es realizar perfiles de personalidad y analizar el comportamiento humano