AURORA
La otra mitad del frasco la vacío por completo dentro de la olla gigante que Gabriela cocina para los guardias del perímetro. Muevo la cuchara grande un par de veces para disolver el polvo en el caldo hirviendo. Para cuando Gabriela regresa, ya estoy picando perejil con total tranquilidad.
La tarde cae rápido. Subo a mi habitación, me doy un baño largo con agua caliente para calmar los nervios y me visto bien, con una blusa limpia y el cabello ordenado. A las ocho de la noche, el ruido d