AURORA
Es Sebasten. Su enorme figura llena el umbral de la puerta y la energía densa que emana de él inunda el comedor en un segundo. Sus ojos oscuros van directo de su madre a mí, evaluando la tensión tangible que flota en el aire.
—¿Qué pasa aquí? —pregunta con una voz sorda, baja y cargada de una advertencia implícita.
Lenora no se inmuta, pero da un paso atrás disimulado, recuperando su postura aristocrática y la sonrisa fingida en un abrir y cerrar de ojos. Yo me tomo dos segundos para tra