Cuando ya estábamos Aaron y yo vestidos, nos marchamos de mi dormitorio acercándonos hasta la terraza, donde estaban todos dandonos cuenta de, que estaban mis padres, mi nona, Kevin y Dory sentados en los sillones hablando entre ellos como si nada hubiera pasado.
— Nosotros nos vamos a comer fuera, nona no nos esperes despierta porque seguramente llegaremos tarde o a lo mejor si la convenzo vendremos ya mañana — dijo Aaron
— Aaron perdona, ¿te viene bien que hablemos ahora, hijo de lo que tene