99. CONFESIONES ENTRE AMIGAS
ALAYA:
La claridad de la mañana hizo que abriera los ojos. Por un momento miré el techo todavía intentando entender lo que había sucedido la noche anterior. Las imágenes pasaron por mi mente como relámpagos: la energía verde jalándome, el dolor desgarrador que sentí que me partía en dos, el grito de furia de mi madre cuando me rechazó. Estremecí. Pero estaba viva. Había ganado. Mi loba había ganado.
Todavía mi mente no procesaba que era un ser sobrenatural. Miré a mi lado y la cama estaba vacía