92. UNA EXTRAÑA SITUACIÓN
ALAYA:
Estaba segura de que había escuchado un gruñido. Lo extraño era que lo había escuchado demasiado cerca y solo estábamos nosotros dos aquí. Había aprendido a reconocer el gruñido de Ragnar, pero lo que acababa de ocurrir era diferente: el lobo había tomado el control, mirándome fijamente y buscando en mí lo que yo misma desconocía. Lejos de alejarme, me abracé a su cuerpo temiendo otro ataque de lobos.
—Tranquila, mi Luna —escuché de nuevo a Reynolds, para mi alivio—. ¿Te sientes bien?