91. CONVERSACIÓN SINCERA
ALAYA:
Reynolds no me respondió, simplemente me tomó de la mano, le dio las buenas noches a todos y nos dirigimos a la habitación. Podía escuchar a mis compañeros todavía riéndose de Sofía porque Arix le había dicho que no veía amor en su futuro cercano, pero ella insistía en que muchos hombres ricos debían estar esperándola porque era una belleza. No pude dejar de sonreír mientras nos alejábamos.
Al llegar a nuestra habitación, que estaba en penumbras, solo iluminada por la luz que entraba p