49. CAYENDO EN LA TRAMPA

ALAYA:

Mara se apresuró a contestar que eran cosas de embarazadas. El bebé estaba bien, era uno solo. No debía preocuparme. Me indicó comer más, sobre todo carne, y me recetó un sinfín de vitaminas. Al salir llevaba un bolso lleno de medicinas. No dije nada, tenía que zafarme de ellos para poder ir a conversar con Alfredo.

—Estoy cansada, Reynolds, por favor llévame a casa para descansar —le pedí fingiendo más el agotamiento que tenía.

No lo discutimos, me llevó en silencio hasta la casa de
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