131. LA DESAPARICIÓN DE ALAYA
REYNOLDS:
Nos pusimos de pie de un salto al ver cómo Cristín apareció en el despacho donde coordinábamos la ceremonia. Estaba sofocada y no lograba decir una palabra coherente, solo señalaba hacia el bosque con una mano temblorosa mientras intentaba recuperar el aliento. Simón se adelantó de inmediato y la abrazó soltando feromonas para calmarla, su rostro lleno de preocupación al ver el estado de pánico en que se encontraba su compañera.
—Alaya... Alaya desapareció, se volvió transparente —log