112. EL DOBLE PODER
ALAYA:
Mi cuerpo dolía, parecía que mil agujas estaban siendo clavadas por todo mi ser, atravesando músculos y huesos, buscando el centro donde mi bebé luchaba por sobrevivir. Elara, mi loba, gemía en mi interior luchando por proteger a nuestro cachorro. Podía sentir cómo arañaba la oscuridad desde dentro, cómo intentaba transformarme para que pudiéramos pelear, pero mi cuerpo humano no respondía. El hechizo nos tenía atrapadas a ambas, sofocándonos, ahogándonos en negrura.
Pero también sentía