AMINA
En cuanto terminé de arreglarme, salí de mi habitación. Tenía muchas ganas de ver a Kellen, sin embargo, si Adam aún se encontraba ahí, no sabría cómo reaccionar. Para mi mala fortuna, aún seguían aquí.
—¿Por qué tardaste tanto? —Mi madre preguntó y todas las miradas recayeron en mí—. Tuvimos que cenar sin ti, puesto que Kellen y Adam, están por irse. Si te hubiéramos esperado, se habrían marchado con el estómago vacío.
—Lo siento —me sonrojé, ya que Adam tenía una media sonrisa dibujada