ADAM
Al parecer, mi cerebro y mi cuerpo, sobre todo mi jodida polla, ansiaban volver a sentir su exquisita lengua y boca de nuevo. Una vez que Amina terminó con toda mi esencia sobre su cuerpo. La levanté del suelo, donde permanecía arrodillada sobre sus talones; miré la obra de arte que se encontraba frente a mí y comencé a esparcir con mi mano todo lo que se hallaba en su pecho, sobre lo restante de su cuerpo.
—¿Sabes…? —Ya estoy jodido, así que... ¿Qué más da lo que le diga?— Al parecer me e