MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 58. Caras verdaderas
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 58. Caras verdaderas
El “no” de Camilo todavía parecía flotar bajo las bóvedas de la iglesia cuando el murmullo comenzó a crecer como una ola imparable. Algunos invitados se llevaron la mano a la boca. Otros se inclinaron hacia adelante, hambrientos de escándalo. La música había cesado abruptamente y el sacerdote, rígido frente al altar, no sabía si seguir con el protocolo o salir corriendo.
Stacy fue la primera en reaccionar.
—¿Qué acabas de decir? —exigió, con la vo