MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 17. Batalla perdida
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 17. Batalla perdida
Camilo no dudó ni un segundo cuando la vio así. Seija estaba pálida, con las manos temblándole mientras trataba de sacar las llaves del bolso sin demasiado éxito. La respiración le salía corta, desordenada, y tenía los ojos brillantes de puro miedo contenido. Era evidente que no estaba en condiciones de conducir ni de pensar con claridad.
Y a Camilo le bastó verla así para entender que no era una exageración ni un susto pasajero: era pánico real, d