CAPÍTULO 28. Palabras sueltas.
CAPÍTULO 28. Palabras sueltas.
Henry se dejó caer en uno de los sollones del estudio con el cuaderno entre las manos. Pasó aquella primera página lentamente, como si temiera lo que fuera a encontrar allí. Las letras, escritas con una caligrafía elegante, llenaban el cuaderno con lo que parecían confesiones demasiado íntimas, y por un segundo lo hizo dudar.
La primera entrada era del mismo día de su boda, después de que él se fuera de luna de miel… pero no con ella.
"Amo a Henry. Es tan fácil es